La interesante historia de la Megadrive
SEGA hizo un buen intento con su Master System, pero ahora estaba decidida a introducir la nueva generación de consolas, y esta sería probablemente su mejor jugada. Habían empezado a salir ordenadores personales de 16 bits que dejaban obsoleta la técnología de las consolas de la época, ancladas en los 8 bits. La Master System era probablemente una de sus representates más potentes, y aún así quedaba por detrás de los nuevos sistemas, que llegaban a la altura de las máquinas arcade del momento. SEGA había ganado mucha reputación como fabricante de placas de arcade para recreativas, basadas en hardware de 16 bits, y pensó que tal vez era el momento de llevar esa técnología a las videoconsolas. El mercado ya estaba listo para dar el salto, y había que aprovecharlo. Además, la NES había triunfado hasta tal punto que ocupaba casi todo el mercado mundial de videojuegos, y sin un cambio importante, de ahí no la movería ni Dios. Por tanto, SEGA decidió sacar su consola de 16 bits, la primera 16 bits que entraba en el mundo de los videojuegos, y la más potente de las que habían salido, la Megadrive.
SEGA diseñó la Megadrive a partir de las placas de árcade que había creado, y el hardware final se parecería mucho al de éstas, pero reducida, ligeramente inferior, y con un conector de cartuchos. Esta similitud entre la Megadrive y las placas de arcade pondría las cosas fáciles a SEGA a la hora de hacer conversiones de recreativa a su nueva consola. Y este era uno de sus objetivos. Además, SEGA diseñó su consola de forma que fuera retroconpatible con la Master System, cosa que fue posible porque la estrategia de diseño de SEGA se basaba a menudo en ir mejorando los sistemas antiguos, y de este modo, mantener parte del viejo hardware. Por ejemplo, como CPU de sonido, la Megadrive usaba la que había sido CPU principal en su predecesora. Así, la Megadrive tenía todo lo necesario para ejecutar juegos de Master System, excepto la BIOS y el conector de cartuchos, por lo cual saldría un adaptador que permitía jugar a la Master System en la Megadrive, el Master System Converter.
Con la Megadrive, SEGA esperaba llevar los videojuegos a un nuevo terreno, alejado de donde Nintendo se había establecido y jugaba comodamente. Quería dar un nuevo empujón, y dejar clara la tremenda superioridad de su nueva máquina frente a la arcaica NES. La Megadrive era y sería la mejor consola durante un tiempo, y para cuando la competencia reaccionara, SEGA esperaba estar consolidada, y apoyada por un buen catalogo de juegos. El único rival a su altura en tema de hardware, era la PC Engine de NEC, una empresa poderosa que había decidido entrar en el nuevo mercado de los videojuegos. La PC Engine era una máquina de 8 bits pero con capacidades gráficas tan pulidas, que casi podría haber pasado por una 16 bits. Además salió cerca de un año antes que la Megadrive, pero no tendría demasiado éxito, y acabaría por no ser una molestia para la nueva consola de SEGA. Después de dos largos años de trabajo, la Megadrive fue lanzada en Japón en octubre del año 1988. SEGA sacó títulos de máquina arcade, como After Burner o Golden Axe, que eran parecidos a los originales, y tuvo más aceptación que su predecesora de 8 bits. Aún así nunca logró un verdadero triunfo en Japón, donde Nintendo era el amo y señor.
SEGA empezó una campaña de publicidad agresiva para promocionar la Megadrive, pero no solo dirijida a los consumidores, sino también a las empresas de videojuegos. Esta campaña dio sus frutos cuando Electronic Arts se unió a Sega y produjo gran cantidad de juegos de deportes y conversiones de arcades. Pero a pesar de no llegar a cuajar en Japón, sí que tuvo mucho más éxito entre los jugadores americanos, cuando en septiembre de 1989 apareción la Sega Genesis (así se llamaría allí, porque Megadrive ya era una marca registrada en Estados Unidos). En Europa también le fue bien, en especial en Reino Unido. A finales de 1990 había más de 30 empresas haciendo juegos para el nuevo sistema de Sega, comparados con los 4 diseñadores con los que contaba la Turbografx... ;P.
SEGA sacó su 16 bits bastante antes que la Super Nintendo, y eso le permitió obtener buenos resultados, pero aunque ello le dio mucho fuelle, tuvo que pagar el hecho de quedarse en desventaja técnicamente frente a la todopoderosa SNES ;). Que por cierto se retrasó en salir. El director de Nintendo, Yamauchi, previendo el lanzamiento de la Megadrive, quería sacar la SNES en 1990. Pero no fue posible, en parte porque la compañia estaba muy a gusto ganando dinero a mansalva con la NES, y también por problemas en el diseño de la nueva supermáquina. Al final salió casi 2 años después, en 1991, acompañada de juegazos como el Mario World, y entonces empezó la verdadera batalla de los 16 bits.
Aunque la Genesis batía records en Estados Unidos, todavía esperaba con ansia lograr un super juego, una mascota, algo grande. Muchos de los juegos que habían salido, sobretodo al principio, eran conversiones de arcade, que tenían a menudo un defecto. No era lo mismo jugar en una máquina recreativa, donde había que pagar para lograr vencer al malo, o averiguar como pasar por cierto lugar, que estar cómoda y tranquilamente en el sofá de casa con todos los intentos del mundo. Muchos juegos resultaron perder en la Megadrive, y ser demasiado fáciles. Cuando SEGA empezó a lanzar nuevos títulos, su situación mejoro y aumentaron sus ventas,pero no era suficiente aún. Todavía no tenían su superjuego. Pero su popularidad llegó al sumum cuando en el verano de 1992, se presentó un proyecto secreto... Sonic, el erizo. Con unos gráficos y animaciones espectaculares, un buen sonido y una velocidad antes nunca vista, Sonic se convirtió en su superjuego, y aumentaron las ventas. Sonic se consolidó como la mascota oficial de Sega, y empezó a formar parte de las campañas publicitarias para competir contra Nintendo y su Mario (todopoderoso Mario, jeje, aunque no menos lo era Sonic).
La Megadrive vivió muchos años, y muchos cambios. Su remodelación en 1994, con una caja más pequeña, y algunos componentes menos, a un precio algo más bajo, se llamó MegaDrive II. Personalmente me gusta su diseño y su tamaño. Muy cómoda. Pero pronto empezaron los errores serios de esta compañía, que la acabarían hundiendo años más tarde, cuando decidió ampliar las capacidades técnicas de su máquina, para acortar las diferencias entre su hardware y el de la SNES, e incluso superarlo.
Así, diseñó una expansión para jugar con Cd's, el MegaCD, y otra para aumentar su potencia, el 32X, que supuestamente la convertía en una consola pseudo-32bits. Lo cierto es que con todas estas ampliaciones, la consola parecía más bien un bunker, pesado y engorroso, con multitud de cables y adaptadores. La idea era buena, pero la realización penosa. Salieron pocos juegos para ambos soportes, y de escasa calidad, y muchos usuarios pagaron demasiado dinero por unos sistemas que poco después fueron abandonados. Tal vez SEGA se precipitó, pretendiendo dar un salto al soporte Cd cuando no era el momento, ni el hardware adecuado, o a los 32 bits, de una manera rudimentaria y prematura. O tal vez debió hacerlo antes. No sé. Pero es una lastima porque podría habersele sacado mucho partido, sobretodo al 32X, que estoy convencido que no se ha exprimido al máximo. Hace un tiempo vi unas imágenes de unos juegos que no llegaron a salir, y que demostraban que se podría haber hecho cosas muy serias con ese hardware.
Nintendo fue un poco más lista al optar por el chip SuperFX, que llevaban algunos cartuchos para mejorar las capacidades de la SNES. Puede parecer más estúpido añadir un chip en cada juego que lo necesite, en vez de comprar una extensión para la consola que lo lleve, pero la historia nos dice otra cosa. El SuperFX triunfó, el 32X fue un fracaso. Y a parte del SuperFX, Nintendo creó algunos otros chips. Lo curioso es que SEGA también había hecho esto antes con un juego, el Virtua Racing. Este cartucho llevaba incorporado un chip precisamente para lo mismo que hacía el 32X, para procesar poligonos y aumentar la potencia de la Megadrive. Pero luego SEGA decidió desarrollar el 32X en lugar de seguir esta estrategia. Al final de la batalla, la SNES, con 48 millones de unidades, consiguió vender casi el doble de consolas que la Megadrive, con 29 millones, aunque no llegó al nivel de ventas de la NES (más de 70 millones).
En 1998 la empresa Majesco reservó los derechos para fabricar sistemas para Sega, y por eso decidieron rediseñar la Megadrive otra vez, y crearon una maravilla llamada Megadrive 3, que era aun más pequeña que la anterior, auque esto le impedía usar el 32X y el Mega CD.